ANEMIA DE FANCONI

1. CARACTERÍSTICAS GENÉTICAS DE LA ANEMIA DE FANCONI
2. HERENCIA DE LA ENFERMEDAD
3. FUNCIÓN DE LAS PROTEÍNAS DE FANCONI
4. DIAGNÓSTICO DE LA ENFERMEDAD
5. EL TRASPLANTE DE PROGENITORES HEMATOPOYETICOS
6. DIAGNÓSTICO GENÉTICO PREIMPLANTACIONAL DE LA ANEMIA DE FANCONI
7. PERSPECTIVAS DE LA TERAPIA GÉNICA PARA EL TRATAMIENTO DE LA ANEMIA DE FANCONI
8. REFERENCIAS





 1. CARACTERÍSTICAS GENÉTICAS DE LA ANEMIA DE FANCONI  

Imagen 1


La anemia de Fanconi (AF) es un desorden genético recesivo con herencia autosómica y también ligada al sexo, caracterizada por un conjunto de malformaciones congénitas, aplasia medular progresiva, predisposición al cáncer, principalmente leucemia mieloide aguda, aunque también a tumores sólidos, y una elevada inestabilidad cromosómica inducida por agentes intercruzantes del DNA[1].

La AF es una enfermedad heterogénea y compleja desde el punto de vista genético, ya que hasta el momento se han descrito 13 genes distintos involucrados en esta enfermedad. Estos genes se conocen como FANCA, FANCB, FANCC, FANCD1/BRCA2, FANCD2, FANCE, FANCF, FANCG, FANCI, FANCJ/BACH1, FANCL/PHF9, FANCM y FANCN. Estos genes no constituyen una familia multigénica, y sólo unos pocos de ellos presentan alta homología de secuencia cuando se comparan con los genes homólogos de otras especies.

En la tabla siguiente se muestra la localización y principales características de los diferentes genes de Fanconi conocidos en la actualidad.

Gen Localización Referencias
FANCA 16q24.3 FA breast cancer consortium, 1996
Lo Ten Foe et al, 1996
FANCB Xp22.2 Levitus et al., 2004
FANCC 9q22.3 Strathdee et al, 1992
FANCD1 / BRCA2 13q12.3 Tavtigian et al, 1996
Howlett et al, 2002
FANCD2 3p26 Timmers et al, 2001
FANCE 6p22-p21 de Winter et al, 2000
FANCF 11p1 de Winter et al, 2000
FANCG / XRCC9 9p13 Meeitei et al, 1998
FANCI 15q25-q26 Smogorzewska et al 2007
FANCJ / BACH1 17q22-q24 Levran et al. 2005,
Levitus et al. 2005
FANCL / PHF9 / POG 2p16.1 Meetei et al, 2003
FANCM/Hef 14q21.3 Meetei et al. 2005
FANCN 16p12.1 Reid S et al 2006
FANCO 17q25.1 Vaz F et al, 2010
FANCP 16p13.3 Kim Y et al, 2011
Tabla I. GENES IMPLICADOS EN ANEMIA DE FANCONI


 2. HERENCIA DE LA ENFERMEDAD  

Herencia de la enfermedad

Al tratarse de una mutación recesiva, para que un individuo padezca AF, los dos alelos de un determinado gen FANC heredados de sus padres han de poseer la mutación patogénica. Individuos que poseen una copia funcional y la otra mutada se definen como portadores de la enfermedad. Salvo en el caso de portadores con una mutación en los genes FANCD1/BRCA2 o FANCJ/BRIP1, no existe ninguna evidencia de que portadores de AF posean riesgos de padecer enfermedades con mayor frecuencia que el resto de la población. Si un hombre y una mujer, ambos portadores de mutaciones en un determinado gen FANC tienen descendencia, 3 de cada 4 hijos, en promedio, serán sanos (en promedio, 2 serán portadores y 1 será completamente normal: no tendrá afectado ninguno de los dos alelos de dicho gen). No obstante, en promedio, 1 de cada 4 hijos poseerá mutaciones en ambos alelos, por lo que padecerá la enfermedad con una severidad difícil de definir con antelación.


 3. FUNCIÓN DE LAS PROTEÍNAS DE FANCONI  

Aunque la función de las proteínas AF no se conoce con exactitud, sí se sabe que estas proteínas cooperan en una ruta muy importante de respuesta al daño en el ADN, conocida como ruta AF/BRCA2. Esta función es la que hace que las células deficientes en cualquiera de las proteínas AF sean sensibles a agentes que producen daño en el DNA.

De las trece proteínas de Fanconi que se conocen; 8 de ellas (A, B, C, E, F, G, L y M) actúan formando un primer complejo nuclear de Fanconi (Complejo AF-I). La formación de este complejo, así como la presencia de la proteína FANCI, es esencial para que se active la ruta de Fanconi a través de la monoubiquitinación de FANCD2 en su lisina 561. De esta manera, FANCD2 y FANCI se asocian formando un segundo complejo (Complejo AF-II).

Las proteínas que forman el complejo FA-I se encuentran también interaccionando con otras proteínas que no han sido englobadas dentro de la ruta AF/BRCA, pero que son responsables de otros síndromes de inestabilidad cromosómica similares a AF. Entre estas proteínas se encuentran: ATR (su ausencia provoca el síndrome de Seckel), NBS1 (asociado al síndrome de Nijmegen) o BLM (asociado síndrome de Bloom). La interacción de estas proteínas con proteínas del complejo AF-I parece ser necesaria para que exista una resistencia celular a diferentes agentes genotóxicos. Así, ATR también es necesaria para que se produzca la monoubiquitinación de FANCD2.

Como resultado de su monoubiquitinación, FANCD2 se activa y es capaz de unirse en la cromatina con otras proteínas tales como FANCJ/BRIP1, FANCD1/BRCA2, FANCN/PALB2, RAD51 y BRCA1 (Complejo AF-III), que intervienen sobre la reparación del DNA. Estas proteínas colocalizan unas con otras en zonas del DNA en donde se han producido las lesiones a reparar, formando grandes cúmulos proteicos conocidos como focos o foci nucleares.

La monoubiquitinación de FANCD2 es a su vez regulada negativamente por una enzima que desubiquitina FANCD2, denominada USP1. Esta enzima se une directamente a FANCD2, inactivando FANCD2 tras la fase S o tras la reparación del daño del DNA.


Esquema

Figura 1: ESQUEMA DE LA RUTA DE ANEMIA DE FANCONI/BRCA MOSTRANDO LAS INTERACCIONES DE LAS DIFERENTES PROTEÍNAS DE AF/BRCA

 4. DIAGNÓSTICO DE LA ENFERMEDAD  

4.1. Diagnóstico clínico


Diagnóstico clínico


El diagnóstico basado en observaciones clínicas puede resultar extremadamente dificultoso debido a la gran variabilidad de síntomas que muestran los pacientes AF. Este hecho, unido a que un 30% de los pacientes AF no muestran malformación alguna, conduce a que con frecuencia los pacientes AF sólo acudan al médico cuando los síntomas de la enfermedad hematológica son manifiestos.

La marcada reducción de una o más series sanguíneas suele poner al especialista ante la sospecha de una anemia hereditaria, que debe ser confirmada mediante estudios celulares y moleculares. A pesar de lo anterior, es muy importante que las anomalías de desarrollo características de estos pacientes (malformaciones renales, cardíacas, esqueléticas, cabeza, ojos y boca pequeños, hipogonadismo, o manchas “café con leche”) sean reconocidas por los pediatras como un posible indicio de la enfermedad y que soliciten de los especialistas en anemias hereditarias una confirmación diagnóstica de su sospecha.

4.2. Diagnóstico citogenético

Diagnóstico citogenético


La confirmación diagnóstica de la enfermedad se realiza mediante ensayos de inestabilidad cromosómica inducida por agentes que generan entrecruzamientos en el ADN, tales como el diepoxibutano (DEB) o la mitomicina C (MMC). Estos ensayos deben realizarse por citogenétistas especializados en el diagnóstico enfermedades genéticas, en particular de la AF.

El test diagnóstico se realiza a partir de una pequeña muestra de sangre del paciente y de un donante sano. Los linfocitos T de la sangre se ponen en cultivo en presencia y ausencia del agente genotóxico, se bloquean en metafase con colchicina y se tiñen con colorantes convencionales. Las células se codifican por una persona ajena al análisis microscópico para que un citogenetista experimentado analice microscópicamente las células control y las células problema. Estos test citogenéticos pueden también aplicarse para el diagnóstico prenatal de la AF utilizando liquido amniótico o vellosidades coriónicas, incluso si no se conoce el gen afectado, ni la mutación concreta.

En aproximadamente un 10% de pacientes AF, la confirmación diagnóstica de la enfermedad puede ser particularmente compleja debido a un fenómeno conocido como mosaicismo somático. El mosaicismo somático deriva del hecho de que algunas células del sistema hematopoyético pueden corregir, por diferentes mecanismos, la mutación del gen FANC que es causa de la enfermedad del paciente. Si esta célula origina un clon de células hijas que progresivamente remplaza las células que no han experimentado tal corrección genética, es posible las pruebas citogenéticas generen resultados confusos. En tales casos se puede intentar resolver el problema diagnóstico a través del análisis de fibroblastos de piel, ya que en estas células no está reportado el fenómeno de mosaicismo somático.

La Red Española de Investigación Cooperativa en Anemia de Fanconi (REICAF) ofrece la posibilidad de realizar confirmaciones diagnósticas de la enfermedad AF, así como entrenamiento a laboratorios que deseen especializarse en estos ensayos

4.3. Subtipaje genético

Subtipaje genético



Para determinar cuál es el gen responsable de la enfermedad de un paciente AF se han venido realizando estudios de fusión de sus células con células de otros pacientes AF en las que se conocía el gen FANC afectado. Cuando las células de un paciente AF se fusionan con células de un individuo sano, las características de inestabilidad cromosómica de las células AF desaparecen como consecuencia de la función aportada por los genes homólogos de las células sanas. Así, para conocer si un paciente AF correspondía al grupo de complementación FA-A, sus células se fusionaban con células deficientes en el gen FANCA. Si el defecto celular no era corregido, el paciente problema se asignaba al grupo de complementación AF-A. Ensayos análogos con líneas celulares deficientes en otros genes de Fanconi se han venido realizando para determinar la adscripción de los pacientes a otros grupos de complementación.

El desarrollo reciente de técnicas de inserción de genes en células humanas ha permitido establecer una nueva y más eficaz metodología para caracterizar el grupo de complementación a que pertenecen los pacientes AF. Estos ensayos tienen su fundamento en la inserción de los genes FANC en una muestra de linfocitos periféricos del paciente. Para ello se utilizan virus modificados genéticamente, similares a los que se están desarrollando para protocolos de terapia génica humana. Una vez insertados los diferentes genes FANC en las células del paciente, se estudian las características de las mismas, con objeto de conocer si su comportamiento frente a los agentes genotóxicos se ha revertido. En este caso, si el fenotipo de las células de un paciente AF se revierte como consecuencia de la transferencia del gen FANCA, la conclusión es que el paciente pertenece al grupo de complementación FA-A.

La mayor parte de los pacientes con AF - el 80% en España [2] - presenta mutaciones en el gen de FANCA (pacientes FA-A). La frecuencia de los restantes grupos de complementación en los pacientes españoles con AF es muy inferior (ver figura 1).

Distribución de pacientes

FIGURA 2: DISTRIBUCIÓN DE PACIENTES ESPAÑOLES CON ANEMIA DE FANCONI POR GRUPOS DE COMPLEMENTACIÓN [3].

A nivel mundial, los grupos de complementación que siguen al grupo FA-A en frecuencia son el AF-C y AF-G. No obstante, la distribución de pacientes que pertenecen a los diferentes grupos de complementación varía mucho en función de la distribución geográfica y la etnia [3].

4.4. Análisis mutacional

Análisis mutacional


Como complemento al diagnóstico citogenético y genético de pacientes AF, puede resultar conveniente la realización de estudios mutacionales en enfermos FA o en los portadores de la enfermedad. Mediante estudios mutacionales se pueden diagnosticar las mutaciones responsables de la enfermedad de pacientes AF, identificar portadores de la enfermedad, y realizar estudios de diagnóstico prenatal o preimplantacional.

Por último, estos estudios pueden facilitar el establecimiento de una correlación entre determinadas mutaciones y la severidad clínica con que cursa la enfermedad. El hallazgo de tales correlaciones podría tener importantes repercusiones para la realización de predicciones de la severidad de la enfermedad de un paciente AF.

La Red Española de Investigación Cooperativa en Anemia de Fanconi (REICAF) está caracterizando mutaciones en pacientes que por motivos especiales requieren tal análisis. Es de destacar que en la étnica gitana se ha encontrado una mutación ancestral, responsable de que por el momento esta población represente la mayor proporción de pacientes portadores AF a nivel mundial [3]


 5. EL TRASPLANTE DE PROGENITORES HEMATOPOYETICOS  

Trasplante de progenitores

La terapia de elección para la aplasia medular de los pacientes AF se basa en el trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos obtenidos a partir de donantes familiares histocompatibles sanos. Desgraciadamente, tan sólo una pequeña proporción de los pacientes AF encuentra un donante familiar apropiado, por lo que con frecuencia se recurre al trasplante a partir de donantes alternativos. Las observaciones clínicas actualmente realizadas muestran la complejidad del transplante de pacientes AF, debido a diferentes razones entre las que destaca la elevada susceptibilidad de las células AF a los tratamientos de acondicionamiento y a la dificultad de revertir la enfermedad cuando ésta se encuentra en fase de transformación blástica. Por lo tanto, los mejores resultados se vienen obteniendo cuando el trasplante se realiza en edades tempranas, en estadios precoces de la enfermedad, y cuando el paciente ha recibido un número reducido de transfusiones.

5.1. Trasplante de progenitores hematopoyéticos de donantes familiares HLA-idénticos

Antes de los años 80, los trasplantes de pacientes AF realizados a partir de un hermano HLA-idéntico, incluían tratamientos de acondicionamiento similares a los empleados en anemias aplásicas adquiridas. En general, los resultados fueron pobres, con tasas de supervivencia de inferiores al 40%. Como consecuencia de la elevada toxicidad asociada al tratamiento de acondicionamiento, la Dra. Auerbach propuso sustituir la ciclofosfamida por la procarbacina y la globulina antitimocítica, seguida de irradiación corporal total. Este régimen fue mejor tolerado pero tuvo escasa vigencia, por lo que el Hospital Saint-Louis de París propuso la disminución de la dosis de ciclofosfamida, seguida de irradiación torácico-abdominal. Este régimen fue empleado a partir de entonces por parte de numerosos grupos. Entretanto, el equipo de Seattle y otros centros continuaron administrando dosis elevadas de ciclofosfamida como único régimen de acondicionamiento, aunque a dosis gradualmente descendentes. La supervivencia global que alcanzaron estos protocolos fue de entre el 60-70%, observándose enfermedad de injerto contra huésped (EICH) aguda de grados II-IV en más de un 40% de los casos. En este tipo de trasplantes, en los últimos años se ha venido eliminado la radioterapia, mientrras que se ha extendido el uso de la fludarabina. Con estos acondicionamientos, en general, entre el 80% y 90% de los pacientes transplantados con injertos hematopoyéticos de donantes familiares HLA idénticos consiguen superar la aplasia medular.

5.2. Trasplante de progenitores hematopoyéticos obtenidos de otros donantes

La ausencia de donantes familiares HLA-idénticos en más de dos tercios de los pacientes AF impulsó la práctica de trasplantes a partir de donantes familiares con diferencias en uno o varios antígenos de histocompatibilidad, y también a partir de donantes voluntarios no familiares con compatibilidad HLA.

La supervivencia global obtenida con anterioridad al año 2.000 fue tan sólo del orden del 30% a los 3 años, con fracasos de implante primarios o secundarios del 30-40% y similar probabilidad de experimentar una EICH grave (grados III y IV). La depleción de linfocitos T de la médula ósea infundida redujo la incidencia de EICH, si bien aumentó el número de fracasos de implante, con lo cual no se mejoraron los resultados.

Durante estos últimos años los esfuerzos se vienen encaminando a disminuir los fracasos de implante y a reducir la frecuencia y severidad de la EICH. Ambos objetivos se intentan alcanzar aumentando el número de células progenitoras administradas e inmunosuprimiendo más eficazmente al paciente. La recolección de un elevado número de progenitores hematopoyéticos se facilita mediante la movilización de éstos a la sangre periférica del donante, utilizando factores de crecimiento hematopoyético tales como G-CSF. La inmunosupresión puede aumentarse combinando dosis bajas de ciclofosfamida, con fludarabina, globulina antitimocítica, y/o irradiación corporal o nodal total.

Los resultados actuales son más esperanzadores a los obtenidos con antelación al año 2000, por cuanto que indican un aumento significativo en la supervivencia de los pacientes trasplantados con estas modalidades. No obstante, la lenta recuperación de la actividad inmune de los pacientes trasplantados con estas últimas modalidades exige una prolongada profilaxis y vigilancia de las infecciones en estos pacientes.

La experiencia en transplantes con donantes familiares no histocompatibles es más escasa. No obstante, el uso de los nuevos inmunosupresores está permitiendo también mejorar sensiblemente los resultados obtenidos respecto a los primeros trasplantes realizados a partir de este tipo de donantes.

La eficacia de la sangre de cordón umbilical como fuente de trasplante para enfermos AF fue ampliamente cuestionada por los modestos resultados obtenidos anteriormente. Sin embargo, tal como se está observando con otras fuentes de progenitores procedentes de donantes no emparentados, la sangre de cordón umbilical vuelve a considerarse con nuevas expectativas gracias al uso de los potentes inmunosupresores actualmente desarrollados


 6. DIAGNÓSTICO GENÉTICO PREIMPLANTACIONAL DE LA ANEMIA DE FANCONI  

Diagnóstico genético

Las técnicas de fecundación in vitro (FIV) han permitido realizar el llamado Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP). El DGP consiste en adelantar el diagnóstico de alteraciones cromosómicas y enfermedades hereditarias graves al estadio de embrión, permitiendo seleccionar los embriones sanos para su transferencia al útero materno. Por tanto, el DGP tiene por objetivo primario el de facilitar que parejas con alto riesgo de concebir hijos enfermos, conciban descendencia libre de enfermedades hereditarias.

La técnica para el DGP se basa en la hiperestimulación hormonal de la madre, con objeto de provocar la maduración de varios óvulos en el ovario. Estos óvulos maduros son extraídos mediante punción ovárica y fecundados in vitro con gametos paternos. Los óvulos fecundados se desarrollarán en cultivo extrayéndoseles una única célula cuando el embrión se encuentra en estadio de 8 células. A esta célula se le estudia su información genética mediante técnicas de biología molecular avanzada como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). De este modo se puede determinar si el embrión en desarrollo está afecto de la enfermedad, si es sano, o si portador de la enfermedad.

En el caso particular de AF, para el desarrollo de la técnica es necesario conocer la alteración genética específica que presenta la familia afecta. Para ello se deben realizar estudios en ambos progenitores, así como en los sujetos afectos de la familia. Una vez caracterizado el gen - y si es posible la mutación - responsable de la enfermedad es posible determinar qué embriones son sanos.

Recientemente Verlinksy y colaboradores combinaron el diagnóstico genético preimplantacional con el análisis del HLA del embrión. Esta técnica permite seleccionar embriones sanos, que además sean histocompatibles con un familiar enfermo. En el caso reportado por Verlinksy y colaboradores se analizaron 30 embriones de los que 6 estaban afectados por la enfermedad (homocigotos) y 24 eran sanos[4]. De estos embriones no afectos, solo 5 eran HLA compatibles con la hermana enferma.

Se realizó la transferencia al útero materno de dos de estos embriones en un primer ciclo, y con posterioridad un embrión en cada ciclo de estimulación hasta el tercero y último, en que se consiguió que el embarazo progresase. Se obtuvo de este modo un recién nacido portador de la enfermedad pero no enfermo, con identidad HLA de su hermana enferma de AF. En el nacimiento se recolectó su sangre del cordón umbilical como fuente de progenitores hematopoyéticos para el transplante. El trasplante de estos progenitores se realizó hace ahora tres años, y por el momento, la enferma trasplantada parece haber superado el problema hematológico asociado a la enfermedad. Esta técnica, considerada todavía experimental por parte de los especialistas, se contempla como un nuevo desarrollo cuya aplicabilidad práctica para el colectivo de enfermos AF está todavía por definir.


 7. PERSPECTIVAS DE LA TERAPIA GÉNICA PARA EL TRATAMIENTO DE LA ANEMIA DE FANCONI  

Durante los pasados 10 años se ha producido un avance espectacular en el tratamiento genético de enfermedades hereditarias de la sangre. Entre las enfermedades hereditarias tratadas mediante terapia génica cabe destacar la inmunodeficiencia severa X1-SCID, la inmunodeficiencia ADA y la granulomatosis crónica. En todas estas enfermedades la terapia génica ha demostrado beneficios clínicos incuestionables [5, 8]. En una de estas patología, no obstante, tres pacientes desarrollaron un síndrome linfoproliferativo [9, 10]. Para evitar los efectos adversos de los vectores previamente utilizados se han desarrollado nuevos vectores, denominados vectores lentivirales, para su aplicación terapéutica. A diferencia de los vectores retrovirales los vectores lentivirales se integran a lo largo de todo el gen y no preferentemente en la región promotora, reduciendo así su capacidad de transactivar genes y, por lo tanto, de inducir procesos de malignización.

En la actualidad la terapia génica se contempla también como una nueva posibilidad para el tratamiento de los pacientes de AF. El objetivo de la terapia génica de la AF es el de introducir en las células del paciente una copia correcta del gen mutado, responsable de la enfermedad del paciente. Dado que el problema hematológico es generalmente el de mayor relevancia en estos pacientes, la diana ideal de la terapia génica es la población de células madre hematopoyéticas. Sin embargo, es importante destacar que la corrección del problema hematológico no supone la corrección de las patologías que puedan presentar estos pacientes en otros tejidos, tales como la aparición de tumores sólidos.

Varios son los factores que hacen de AF una candidata para ser tratada mediante protocolos de terapia génica. En primer lugar, es una enfermedad autosómica recesiva. Por ello, la introducción de una única copia del gen afectado puede potencialmente revertir la enfermedad. En segundo lugar, en virtud de los estudios actualmente realizados, la expresión de los genes FANC no exige una regulación muy controlada de los mismos, lo cual facilita aspectos prácticos relacionados con los vectores de transferencia génica. Por último, según observaciones realizadas en modelos experimentales y también en pacientes, células AF que de manera natural o artificial comienzan a expresar el gen FANC correcto, desarrollan una ventaja proliferativa respecto al resto de las células defectivas [11, 12].

Durante los pasados 5 años, dos ensayos clínicos de terapia génica de pacientes AF se llevaron a cabo en Estados Unidos. Aunque en estos protocolos se consiguió introducir el gen terapéutico en las células de los pacientes con alta eficacia, hasta ahora no se ha conseguido demostrar eficacia clínica en AF, por lo que estos ensayos están siendo optimizados tanto en EEUU como en Europa.

La Red Española de Investigación Cooperativa en Anemia de Fanconi (REICAF), en colaboración con otros colegas europeos y estadounidenses, está desarrollando nuevos métodos de corrección de las células hematopoyéticas de pacientes AF con potenciales ventajas respecto a los previamente descritos [13], utilizando ahora vectores lentivirales optimizados. De acuerdo a estos procedimientos, el tiempo de cultivo y la manipulación de las células del paciente se reduce enormemente, optimizando el estado en que estarían las células en el momento de la infusión en el paciente (Figura 3).

Perspectivas de la terapia

FIGURA 3: PROTOCOLO PROPUESTO PARA EL TRATAMIENTO MEDIANTE TERAPIA GÉNICA DE LOS PACIENTES CON ANEMIA DE FANCONI

 8. REFERENCIAS  

  1. Taniguchi, T. and D'Andrea, A. D., (2006). The molecular pathogenesis of fanconi anemia: recent progress. Blood. 107: 4223-33
  2. Casado, J. A., et al., (2007). A comprehensive strategy for the subtyping of Fanconi Anemia patients: conclusions from the Spanish Fanconi Anemia research network. J Med Genet. 44: 241-249
  3. Callen, E., et al., (2005). A common founder mutation in FANCA underlies the world's highest prevalence of Fanconi anemia in Gypsy families from Spain. Blood. 105: 1946-9
  4. Verlinsky, Y., Rechitsky, S., Schoolcraft, W., Strom, C. and Kuliev, A., (2001). Preimplantation diagnosis for Fanconi anemia combined with HLA matching. Jama. 285: 3130-3.
  5. Cavazzana-Calvo, M., et al., (2000). Gene therapy of human severe combined immunodeficiency (SCID)-X1 disease. Science. 288: 669-72.
  6. Aiuti, A., et al., (2002). Correction of ADA-SCID by stem cell gene therapy combined with. Science. 296: 2410-3.
  7. Gaspar, H. B., et al., (2004). Gene therapy of X-linked severe combined immunodeficiency by use of a pseudotyped gammaretroviral vector. Lancet. 364: 2181-7
  8. Ott, M. G., et al., (2006). Correction of X-linked chronic granulomatous disease by gene therapy, augmented by insertional activation of MDS1-EVI1, PRDM16 or SETBP1. Nat Med. 12: 401-9
  9. Hacein-Bey-Abina, S., et al., (2003). A serious adverse event after successful gene therapy for X-linked severe combined immunodeficiency. N Engl J Med. 348: 255-6
  10. Hacein-Bey-Abina, S., et al., (2003). LMO2-associated clonal T cell proliferation in two patients after gene therapy for SCID-X1. Science. 302: 415-9
  11. Waisfisz, Q., et al., (1999). Spontaneous functional correction of homozygous fanconi anaemia alleles reveals novel mechanistic basis for reverse mosaicism. Nat Genet. 22: 379-83.
  12. Gross, M., et al., (2002). Reverse mosaicism in Fanconi anemia: natural gene therapy via molecular self-correction. Cytogenet Genome Res. 98: 126-35
  13. Jacome, A., et al., (2006). A simplified approach to improve the efficiency and safety of ex vivo hematopoietic gene therapy in fanconi anemia patients. Hum Gene Ther. 17: 245-50

© 2007