Diagnóstico genético preimplantacional de la anemia Fanconi

Las técnicas de fecundación in vitro (FIV) han permitido realizar el llamado Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP). El DGP consiste en adelantar el diagnóstico de alteraciones cromosómicas y enfermedades hereditarias graves al estadio de embrión, permitiendo seleccionar los embriones sanos para su transferencia al útero materno. Por tanto, el DGP tiene por objetivo primario el de facilitar que parejas con alto riesgo de concebir hijos enfermos, conciban descendencia libre de enfermedades hereditarias.

La técnica para el DGP se basa en la hiperestimulación hormonal de la madre, con objeto de provocar la maduración de varios óvulos en el ovario. Estos óvulos maduros son extraídos mediante punción ovárica y fecundados in vitro con gametos paternos. Los óvulos fecundados se desarrollarán en cultivo extrayéndoseles una única célula cuando el embrión se encuentra en estadio de 8 células. A esta célula se le estudia su información genética mediante técnicas de biología molecular avanzada como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). De este modo se puede determinar si el embrión en desarrollo está afecto de la enfermedad, si es sano, o si portador de la enfermedad.

En el caso particular de AF, para el desarrollo de la técnica es necesario conocer la alteración genética específica que presenta la familia afecta. Para ello se deben realizar estudios en ambos progenitores, así como en los sujetos afectos de la familia. Una vez caracterizado el gen - y si es posible la mutación - responsable de la enfermedad es posible determinar qué embriones son sanos.

Recientemente Verlinksy y colaboradores combinaron el diagnóstico genético preimplantacional con el análisis del HLA del embrión. Esta técnica permite seleccionar embriones sanos, que además sean histocompatibles con un familiar enfermo. En el caso reportado por Verlinksy y colaboradores se analizaron 30 embriones de los que 6 estaban afectados por la enfermedad (homocigotos) y 24 eran sanos[4]. De estos embriones no afectos, solo 5 eran HLA compatibles con la hermana enferma.

Se realizó la transferencia al útero materno de dos de estos embriones en un primer ciclo, y con posterioridad un embrión en cada ciclo de estimulación hasta el tercero y último, en que se consiguió que el embarazo progresase. Se obtuvo de este modo un recién nacido portador de la enfermedad pero no enfermo, con identidad HLA de su hermana enferma de AF. En el nacimiento se recolectó su sangre del cordón umbilical como fuente de progenitores hematopoyéticos para el transplante. El trasplante de estos progenitores se realizó hace ahora tres años, y por el momento, la enferma trasplantada parece haber superado el problema hematológico asociado a la enfermedad. Esta técnica, considerada todavía experimental por parte de los especialistas, se contempla como un nuevo desarrollo cuya aplicabilidad práctica para el colectivo de enfermos AF está todavía por definir.